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Tuve la maravillosa suerte de encontrarme con un grupo de amigos para `soñar en cubano', viajar por la isla sin visa ni permisos, sólo con amor y sabrosura, como será algun día nuevamente'', comentó Albita. ''Cuba: un viaje musical es un disco de colección que brinda mucha autenticidad y una rica nostalgia''. ¿Cómo pudo Donato rescatar la picardía de monte adentro en su Changüí de Alto Songo? Gracias a su estirpe trovadoresca, sazonada en las descargas del malecón habanero y los bares de mala muerte.

'Aunque yo soy un `guajiro' de [la esquina de] Monte y Egido es imposible olvidar mis raíces'', señaló Poveda. ``Toda mi familia es de Alto Songo, esa zona montañosa entre Santiago y Guantánamo donde se originó el changüí''.

El acople de voces y el respaldo del jazz band orquestado por Omar Hernández son clave para que la excursión a través de la isla no pierda el rumbo. Sus arreglos remedan la alegría y elegancia de aquellos conjuntos de antaño en esta antología donde Un son para Sancti Spiritus --tributo de Albita a la tonada de sus ancestros-- compite airosa con Seis lindas cubanas y Frutas de El Caney, dos piezas emblemáticas de una época en que se componía a golpes de inspiración.

''Nunca había cantado con Albita y Donato en un disco'', recordó Rey entusiasmando. ``En este proyecto comprobé que en Miami se pueden hacer producciones de calidad''.

Aunque es pasajero invitado, Willy Chirino acelera la marcha del recorrido cuando canta Háblame de Jatibonico, uno de los momentos más excitantes de la entrega donde sus anfitriones ratifican una vez más sus credenciales rumberas. Pero como todo largo viaje no está exento de imponderables, este periplo también tuvo sus accidentes. Uno de ellos fue en Santa Isabel de Las Lajas, donde Ruiz se pierde entre los barrios venerados por Beny Moré, sin lograr imprimir la emoción del original de El Bárbaro del Ritmo. No se trata de compararlos, pero al cantar con una instrumentación similar a la suya, Rey se escucha como si no tuviera otra alternativa que imitar el fraseo irrepetible de El Beny. Por suerte, el hombre se recupera en Cienfuegos y logra una creación que hasta el mismo Moré hubiera aplaudido.

Otra eventualidad fue la inclusión de Hermosa Habana, un ''himno'' a la ciudad popularizado por Los Zafiros en la década de los años 60, donde el trío no trasmitió el sentimiento que inspiró el paisaje descrito por su autor, Rolando Vergara. Ni Hoy La Habana se acuerda de ti --añadido esperanzador de Omar Hernández-- logró salvar la interpretación de ese difícil tema.

Pero nada puede detener este fiestón producido por Angel Carrasco, Ricardo Eddy Martínez y el propio Hernández. El fin de fiesta le pertenece a Carnavales de Oriente, ese clásico de la conga con el que mejor se puede gozar.

Si Cuba: un viaje musical no figurara entre las futuras reparticiones de Grammy, no duden que alguien le tendió una trampa.
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